El presidente realizó su discurso en la Casa de Sarmiento y resaltó la figura del prócer sanjuanino y puso en valor que el Plan de Alfabetización busca abordar de manera temprana a los alumnos. «Hay que recuperar el valor de la excelencia. La exigencia es buena, no es mala», dijo.
El presidente Javier Milei pronunció un encendido discurso al presentar el Plan Nacional de Alfabetización en San Juan y resaltó la figura de Domingo F. Sarmiento por su trabajo en pos de la excelencia educativa. Ante 250 invitados y sanjuaninos que asistieron espontáneamente al Museo Casa Natal de Sarmiento, el mandatario dejó frases contundentes en defensa de la iniciativa federal.
“Hoy estamos mirando de frente por primera vez un problema que la Argentina ha evitado aceptar y que la política ha querido esconder debajo de la alfombra por demasiado tiempo, ya sea por impericia, ya sea por cobardía o ya sea por cinismo. Hablo del germen del analfabetismo que se propaga por nuestro sistema educativo y les quiero agradecer a los presentes porque llamar a las cosas por su nombre y hacerse cargo de la catástrofe educativa que atraviesa el país requiere mucho coraje”, empezó su discurso.
“Que los chicos sepan leer y escribir debería ser algo natural en un país como el nuestro, una colina ya conquistada, como lo es para tantos países y por más de cien años, la Argentina lo fue, pero lamentablemente hace tiempo dejamos de ser aquella Argentina y hoy la mitad de los alumnos del primario no alcanza el nivel de lecto comprensión adecuado para su edad, para los de sexto grado ese valor llega al 70%. Es decir que siete de cada diez chicos argentinos no comprenden los textos que leen”, detalló.
Milei resaltó que “la crisis educativa que arrastra la Argentina tiene muchas dimensiones, pero no cabe duda de que el fracaso de la alfabetización está en la base. Porque leer y escribir no es un contenido educativo más sino la herramienta de aprendizaje imprescindible que tiene todo chico; es lo que hace posible cualquier otro aprendizaje. Sin ese pilar fundamental, todo lo demás es en vano. Por eso no sorprende que dada esta falla en el fundamento solo el 54% de quienes ingresan al secundario se egresen y menos de dos de cada diez lo hagan en tiempo y forma. Cuando la raíz está podrida el fruto del árbol es malo”.
Reafirmó que “por eso digo que el analfabetismo es a la educación y al desarrollo del capital humano lo que la inflación es a la economía. Son los cimientos, la condición básica de cada uno de esos aspectos de la actividad humana sin la cual el resto de las esferas de la vida social no puede funcionar, tal como no puede haber desarrollo económico sin antes tener una economía estable, con una moneda sana, con un sistema de precios libres que permita el cálculo económico, no puede haber desarrollo educativo sin antes garantizar que los protagonistas del sistema educativo sepan leer y escribir”.
Ponderó a Sarmiento al decir que “cuando hizo el primer censo de la historia argentina en 1869 descubrió que el 87% de sus compatriotas eran analfabetos, como respuesta dijo hay que hacer de la patria una gran escuela, trajo docentes de Estados Unidos para formar los docentes de acá y construyó 1200 escuelas a lo largo y a lo ancho de todo el país. En pocas décadas el desarrollo que generó el orden económico de la generación del 80 junto con las políticas educativas que Sarmiento y sus sucesores, impulsaron y sacaron a la Argentina de la barbarie y la convirtieron en una potencia tanto económica como educativa. Esta verdadera hazaña fue tan inapelable que en décadas pasamos de ser un escenario en el que 9 de cada 10 argentinos fueran analfabetos a ser el primer país de la historia de la humanidad en erradicar el analfabetismo, y eso no es una exageración, es un dato”.
Para Milei, “como herederos de los principios de mayo y de la generación del 80, este plan de analfabetización que presentamos hoy no es solo un programa de gobierno sino un deber histórico de nuestro país, pero hoy a un siglo de aquella gesta no solo hemos dilapidado la riqueza económica que nos legó aquella generación sino que también hemos retrocedido décadas en materia educativa y pasamos de ser de la vanguardia del mundo a ser furgón de cola de la región, evidentemente el desarrollo económico y el desarrollo educativo van de la mano, de la misma forma que la decadencia económica necesariamente arrastra consigo la decadencia educativa, porque un chico que no come es un chico que no puede estudiar y un chico que no estudia es un chico que no puede progresar”.
Criticó al expresar que “no es extraña que tal cosa vienen por izquierda, las ideas que nos empobrecieron como país. También vienen por izquierda quienes quisieron negar y demonizar a Sarmiento, con todo lo que hizo para elevar el común de los argentinos, no extraña tampoco que quienes promueven estas ideas sean también los que desde el gobierno nacional impusieron el cierre de las escuelas en el año 2020 e interrumpieron irresponsablemente el desarrollo educativo de millones de chicos. Lamentablemente no se ha hablado mucho de alfabetización en Argentina en las últimas décadas. Probablemente porque sea menos negocio que administrar una universidad, por todo esto hoy es el turno de donar esfuerzos entre el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y la sociedad y volver a elegir este pilar que es el punto de apoyo de todo el sistema educativo”.
Expresó sobre el plan que “vamos a formar en la alfabetización a todos los docentes del país. Vamos a darles recursos a las provincias para que los formen; vamos a evaluar a los docentes de todo el país desde el gobierno nacional, vamos a plantear incentivos para que los mejores docentes vayan a enseñar las escuelas con peores indicadores de alfabetización. También fundamentalmente vamos a evaluar más y desde más temprano a los alumnos para identificar las alertas de lecturas y escrituras antes de que sea demasiado tarde”.
Resaltó que “hoy las evaluaciones Aprender se realizan a partir del sexto grado, lo cual nos hace llegar tarde al problema, nosotros vamos a realizar pruebas aprender a partir del tercer grado. No vamos a ser complacientes con el analfabetismo, no podemos ser complacientes. Ser complacientes es lo que nos trajo hasta acá, tenemos que recuperar el valor de la exigencia y la búsqueda de la excelencia, no podemos tener a los estudiantes entre algodones y tratarlos como si no pudieran estar a la altura de los estudiantes de su edad. Esto es un cambio en la cultura educativa que como gobierno tenemos el mandato de promover. La exigencia es buena, no es mala; la evaluación es buena, no es mala”.
“Tenemos problemas de alfabetización. Somos la Argentina, el país de Sarmiento, el país con más premios Nobel en la región, la primera sociedad en la historia humana desde que existe la escritura en el radical alfabetismo. No podemos faltar a nuestra historia y a nuestro destino como pueblo. Estamos acá para dar esa pelea, con todos los valientes que quieran acompañarnos, sin distinción de partidos, ideologías, pertenencias o misión”, dijo Milei.
“Al igual que en materia económica, Argentina puede volver a ser el faro de luz en materia de alfabetización en el mundo. Solo depende de nosotros de abandonar la receta del fracaso y volver a elegir el camino de la prosperidad. Quiero felicitar a nuestra ministra Sandra Pettovello, nuestra querida ministra y capitán humana por liderar esta batalla como tantas otras. Estoy seguro que, si trabajamos juntos, podremos hacer de este sueño una realidad”, agregó.
Nota Fuente: Diario La Provincia SJ