30Octubre2020

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Érica Campbell, 20 años después, sigue jugando en España

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La voleibolista sanjuanina juega en la Universidad de Cantabria y siempre piensa en regresar.

Hace 19 años la llamaron para jugar en España y ella, que había conseguido muchas satisfacciones en la Argentina, decidió hacer las maletas y marchar: luego de jugar 7 temporadas como profesional, decidió quedarse en Europa.

La historia de Érica Campbell con el deporte arrancó a los 11 años, cuando se inició en la práctica del vóley en Universidad, siguiendo los pasos de su hermana Ana, que jugaba en ese equipo. Recuerda sus primeros pasos en playón y por eso siente que su historia deportiva comienza ahí.

En San Juan vivió casi siempre en su casa paterna de la calle San Luis, en la ciudad, lo que le permitía sólo cruzar la calle para cursar la primaria en la Escuela Paula Albarracín. La secundaria la hizo en la Escuela San Martín y luego vendría el turno del INEF. Eso sí, no olvida que hasta los ocho años vivió a un par de cuadras del Concepción Patín Club, del cual se confiesa hincha.

Voleibolista de siempre, recuerda que en algún momento practicó natación en El Palomar y hasta llegó a competir en torneos de verano; se considera buena nadadora y tal vez por eso es que sus amigos en el club la alentaron para que lo hiciera, aunque sin dejar de entrenar y jugar en su deporte predilecto. Tal vez lo hizo porque era un hermoso grupo humano con quienes compartía, pero ella, acostumbrada al deporte grupal, se sentía incómoda haciendo una actividad en solitario. Tampoco olvida que también practicó handball en el club.

En vóleibol, si bien había comenzado a los once años jugando los torneos locales propios de la edad, el primer hecho importante que recuerda es su convocatoria a la selección sanjuanina de cadetes, con 15 años, plantel que conformaban chicas un poco mayores que ella; en consecuencia, comenzaron a ser más importantes las responsabilidades, entrenando con jugadoras de su edad y alternando con primera división.

Con su 1,72 m de estatura no se considera una jugadora alta, pero lo contrarrestó con su potencia física y velocidad y eso ayudó mucho en su carrera deportiva. Esas aptitudes físicas la han llevado al día de hoy -casi 20 años después de partir- a seguir jugando en la Universidad de Cantabria, donde está desde hace siete años participando del torneo de la Liga Vasca, que se juega en Cantabria y en el País Vasco. También aclara Érica que, a esta altura de su vida y su carrera, entrena menos y juega solamente cuando su equipo es local, ya que el hecho de ser mamá cambió sus prioridades. Aún así concurre al gimnasio tres veces a la semana y se preocupa por estar bien tonificada y en buen estado físico por la exigencia propia de la competencia.

Antes del sueño europeo, a los 19 años se convierte en jugadora de Regatas de Mendoza; al año siguiente juega para Regatas de Santa Fe; luego vuelve a San Juan, juega en Universidad y en Obras disputa la liga. Hasta que llega el llamado para ir a Europa y -sin dudar- acepta el desafío. Sentía que había cumplido etapas: su Universidad, los equipos de otras provincias y las selecciones sanjuanina y argentina habían sido desafíos cumplidos.

Claro que, para llegar a un presente tan bueno, lo esencial fue su etapa como jugadora profesional que -en los primeros años- la tenía en una liga poderosa, con jugadoras de distintos países, con una España que estaba floreciente, hasta que a partir de 2004 las condiciones del país se complicaron y repercutió en todos los ámbitos y se dejó de destinar tanto dinero para los equipos. Pero recuerda esos años como una gran experiencia donde fue como armadora, que no era su puesto, pero aceptó el reto para no dejar pasar la chance; luego se daría la oportunidad de mostrar sus cualidades como pegadora, de punta y allí se quedó.

Pero como no solo se puede vivir de vóley, decidió hacer una tecnicatura en dietética y nutrición, que es su trabajo actual en una consultora junto a una nutricionista también especializada en deporte, a quien considera una gran profesional y con quien ha logrado conformar un muy buen complemento en lo laboral.

Érica Campbell, una embajadora del deporte sanjuanino en España, más allá que al escucharla demuestra que casi 20 años después, no tiene ni un solo modismo al hablar y que es una argentina más, que aún sigue utilizando el vos y no el tú. Que se siente enamorada del lugar donde vive, pero que extraña los afectos de la familia y esas juntadas con amigos que allá no se consiguen y que siempre tiene en su cabeza el volver a su San Juan.

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